La interconexión entre Tenerife y La Gomera costó 145 millones para 36 kilómetros de longitud

La presidenta de Redeia, Beatriz Corredor, puso en valor el trabajo conjunto de “administraciones, instituciones, empresas, asociaciones y ciudadanía”, para sacar adelante “un proyecto esencial que refuerza la seguridad del suministro eléctrico de Canarias, para que tinerfeños y gomeros disfruten de un servicio con los mismos estándares de calidad que el resto del país” y destacó el compromiso de Red Eléctrica con el archipiélago “que va a seguir siendo uno de nuestros territorios prioritarios con un esfuerzo inversor sin precedentes. La seguridad del suministro en Canarias debe ser la misma que en el resto del territorio nacional, igual de sostenible, igual de estable”.

El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, valoró que la interconexión Tenerife-La Gomera “supone un punto de inflexión en la situación eléctrica en La Gomera ý ha sido posible gracias a la colaboración publico privada, que tan buenos resultados están dando en el impulso de proyectos estratégicos para nuestras Islas” y añadió que “este cable permitirá que la isla deje de estar energéticamente aislada y que forme parte con Tenerife, de un sistema único que pueda darse soporte mutuo en caso de averías o necesidad de suministro extra”.

El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, aseguró que infraestructuras como ésta suponen “un ejemplo de colaboración interadministrativa y una manifestación clara de cómo la cohesión territorial puede servir para mejorar los servicios y la calidad de vida de la ciudadanía”. Torres remarcó que el cable submarino no solo permitirá generar e integrar más energía renovable, sino disponer de un entorno más seguro para atraer inversiones e innovar en igualdad de condiciones respecto a otros territorios”.

El nuevo enlace ha supuesto una inversión de 145 millones de euros, que se suma a la ya ejecutada en la subestación de Chío, en Tenerife; y de El Palmar, en La Gomera, finalizadas en diciembre de 2024 y julio de 2025 respectivamente.

Gracias a estas inversiones se crea un segundo subsistema eléctrico en el archipiélago, tras el de Lanzarote-Fuerteventura, conformado por dos islas en Canarias: La Gomera y Tenerife. La nueva infraestructura refuerza la calidad y la seguridad del suministro de energía en ambas islas y dota a La Gomera de capacidad para generar e integrar un contingente renovable superior a la demanda total de la isla, permitiendo reducir de manera significativa su dependencia de los combustibles fósiles. Además, gracias a la interconexión, la isla de Tenerife podrá aprovechar el excedente de generación renovable de La Gomera, reduciendo también su dependencia de los combustibles fósiles y contribuyendo a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Asimismo, este proyecto refuerza la red de transporte de la vertiente occidental de Tenerife.

La nueva infraestructura supone además un importante avance en la transición energética en Canarias que permitirá la práctica descarbonización del sistema eléctrico de La Gomera, reduce los costes globales de generación y logra una mayor integración renovable en el sistema que formarán ambas islas.

El tendido del cable ha supuesto un reto tanto en su diseño como en la ejecución. Todo el trazado de la interconexión ha sido diseñado con el fin de minimizar el impacto paisajístico y de asegurar la máxima protección de la vegetación y la fauna en las zonas por las que transcurre su recorrido.

Por su parte, el tramo submarino consta de aproximadamente 36 km de longitud, que discurre a una profundidad máxima de 1.145 m, lo que lo convierten en el enlace submarino tripolar en alterna a 66 kV más profundo del mundo. Esto ha requerido de un diseño del cable adaptado, y reforzado con materiales ligeros capaces de soportar los exigentes requerimientos del entorno en el que se ha instalado el cable.

Por su longitud y complejidad, la llegada del cable a tierra en ambas islas ha sido un desafío para asegurar la protección de la biodiversidad de las aguas más someras, dada la naturaleza singular de los suelos volcánicos, muy heterogéneos. Para ello, se ha recurrido a la técnica de perforación dirigida, que introduce el cable en el mar a través de un micro túnel con salida a cientos de metros de la costa, anulando cualquier afección a las comunidades biológicas del tramo de perforación de la costa.

La infraestructura consta además de dos tramos terrestres en La Gomera y en Tenerife, totalmente soterrados y dos nuevas subestaciones, El Palmar en San Sebastián de La Gomera, y Chío en Tenerife. La primera se ha culminado recientemente y esta última de Chío está en servicio desde principios de 2025.

Ambas instalaciones incorporan tecnología de tipo GIS (Gas Insulated Switchgear o aisladas por gas) que ha permitido integrar las subestaciones en el interior de sendos edificios, de forma que se ha reducido el espacio necesario y también su impacto visual. Esta especial configuración junto con el número de posiciones que incluyen y los equipos singulares con los que cuentan, las capacitan para maniobrar el enlace submarino con total seguridad.

Las infraestructuras han sido diseñadas para su mejor adaptación al entorno y paisaje agrícola de la zona. En concreto, la fachada de la subestación de Chio replica en su fachada los bancales y se mimetiza con los invernaderos que se despliegan en los terrenos próximos. En el caso de la subestación de El Palmar en la Gomera replica en su fachada los tonos del paisaje y adopta varios cromatismos que representan el origen volcánico de las islas y su vínculo geológico.