Ayuso sigue subiendo el tono de sus insultos y acusaciones contra Pedro Sánchez mientras, al mismo tiempo, su pareja, Alberto González Amador, se querella contra todo el que osa llamarle “defraudador” o “delincuente confeso”. La presidenta de la Comunidad de Madrid ha acabado convirtiendo la descalificación en su principal herramienta política y, en los últimos meses, ha llamado al jefe del Ejecutivo “hijo de puta”, “matón”, “tirano”, “mentiroso”, “mafioso” y “caradura”, entre otros insultos. El nivel de los exabruptos de Ayuso escaló hace ahora un año, después de que elDiario.es revelara el fraude fiscal de su pareja, que reconoció dos delitos fiscales por no haber declarado los más de dos millones de euros que ingresó durante lo peor de la pandemia como comisionista de la venta de material sanitario.

Meses antes, en noviembre de 2023, Ayuso fue pillada por las cámaras del Congreso insultando a Pedro Sánchez, que en ese momento respondía al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, durante el debate de su investidura. A la presidenta regional madrileña le molestó enormemente que el aspirante a la Moncloa recordara el caso de su hermano Tomás y las comisiones millonarias que se embolsó durante la pandemia por la venta de material sanitario a la Comunidad de Madrid. Y soltó desde la tribuna de invitados un claro “¡qué hijo de puta!”, entre dientes. Aquel insulto dirigido a Sánchez se transformó enseguida en un “me gusta la fruta”, que pese a la evidencia de las imágenes fue lo que desde el equipo de Ayuso se aseguró que había dicho la presidenta con ironía. Después la frase se convirtió en un recurrente latiguillo utilizado por ella y los dirigentes del PP para cargar contra todo aquel que le molesta.

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Por REDACCION