La UE aprobó en 2016 su Reglamento o “régimen” de acceso a las aguas profundas que, con su entrada en vigor en 2017, prohibió el arrastre de fondo por debajo de los 800 metros de profundidad en las aguas de la UE del Atlántico Nororiental. Este reglamento tenía el objetivo de proteger algunas de las áreas con mayor biodiversidad y a la vez más frágiles, incluyendo montes marinos rebosantes de corales de agua fría y esponjas, los llamados «ecosistemas marinos vulnerables».
En noviembre de 2022, la Comisión Europea prohibió la pesca de contacto de fondo en 87 zonas (con profundidades de entre 400 y 800 metros) de las aguas de la Unión, en aplicación de una de las disposiciones principales del reglamento de 2016. Si bien las protecciones han tenido éxito a la hora de reducir la actividad pesquera, un nuevo estudio de acceso abierto publicado en la revista científica Science Advances revela que siguen realizándose actividades de pesca de contacto de fondo.
Comparando información sobre actividad pesquera aparente de Global Fishing Watch anterior a las vedas de la UE (de noviembre de 2021 a octubre de 2022) con datos posteriores a la introducción de dichas prohibiciones de pesca (de noviembre de 2022 a octubre de 2023), el estudio revela una reducción del 81% en la actividad pesquera de contacto de fondo. Tras la introducción de las vedas tuvieron lugar un total de 3.500 horas de pesca, una cifra significativamente más baja que las 19.000 del año anterior.
Según la Dra. Lissette Victorero, autora principal del estudio e investigadora para la organización Deep Sea Conservation Coalition (DSCC): “En este estudio presentamos un análisis independiente de las actividades pesqueras de fondo dentro de las zonas vedadas en ecosistemas marinos vulnerables de la UE. Nuestras conclusiones sugieren que, si bien las vedas de 2022 han conseguido una esperanzadora reducción de la actividad pesquera, la persistencia de actividades de pesca de contacto de fondo dentro de estos frágiles hábitats revela lagunas de cumplimiento y ejecución de la normativa«.
“Estas vedas son un paso esencial para proteger algunos de los ecosistemas más vulnerables del océano, pero garantizar su éxito a largo plazo requiere continuar identificando y protegiendo ecosistemas marinos vulnerables en aguas de la UE y cumplir de forma más estricta la normativa”.
Aunque la reducción de la actividad pesquera sea algo prometedor, el estudio pone de manifiesto que siguen existiendo amenazas para estos ecosistemas vitales y a la vez vulnerables. El análisis reveló que, con un total de 1.769 horas de pesca de contacto de fondo, los buques españoles habían sido responsables de la mayor parte de las 3.500 horas de actividad registradas después de la introducción de la veda, seguidos por la flota portuguesa, en segundo lugar. Tres buques portugueses equipados con artes de pesca de arrastre parecían haber llevado a cabo una actividad de arrastre de fondo significativa, faenando repetidamente en un ecosistema marino vulnerable vedado situado en la plataforma ibérica occidental. A pesar de las medidas de protección, esta zona sufrió más de 500 horas de esfuerzo pesquero.
El estudio también puntualiza que incursiones pesqueras breves y rápidas, como las realizadas por la flota española, podrían pasar inadvertidas en el sistema de localización de buques (SLB). Este hecho pone de manifiesto la necesidad de que los Estados refuercen y coordinen las actividades de vigilancia y supervisión de sus flotas para garantizar una gestión eficaz de la pesca utilizando simultáneamente información del sistema de identificación automática de buques (AIS, por sus siglas en inglés) y del sistema de localización de buques (SLB) para conseguir una mayor transparencia en el seguimiento de la actividad pesquera, lo cual, por ende, les permitirá hacer efectivas las protecciones de los ecosistemas marinos vulnerables y cumplir sus compromisos internacionales.
Además, el estudio identificó niveles significativos de pesca de contacto de fondo en muchas zonas de las aguas de la UE donde se han identificado ecosistemas marinos vulnerables que, no obstante, permanecen desprotegidos debido a importantes retrasos legislativos a la hora de introducir el siguiente paquete de vedas, algo que debería producirse anualmente. Agregando a lo anterior, durante el periodo de dos años cubierto por este estudio se registraron 19.200 horas de actividades de arrastre a profundidades por debajo de los 800 metros de profundidad en aguas de la UE, todo ello a pesar de la existencia del Reglamento de acceso a las aguas profundas, que pretendía proteger dichas zonas frente a la pesca de arrastre. En su conjunto, estas actividades constituyen una grave amenaza para la salud y la sostenibilidad de los ecosistemas marinos vulnerables situados en las aguas de la UE.
Según Bronwen Golder, directora de la campaña mundial sobre los montes marinos en DSCC: “Hay que aplaudir el liderazgo de la Unión Europea en la protección de los ecosistemas de aguas profundas, siendo los altos niveles de cumplimiento identificados en este estudio un indicador de que los Estados miembros de la UE se están tomando en serio la protección colectiva de los ecosistemas marinos vulnerables.
“El hecho de que un puñado de buques hayan seguido realizando actividades pesqueras en zonas donde se ha confirmado la presencia de ecosistemas marinos vulnerables es una señal clara de que la siguiente ronda de recomendaciones de vedas de ecosistemas marinos vulnerables en virtud del Reglamento de acceso a las aguas profundas debería producirse sin demora”.
Hace veinte años, la comunidad internacional reconoció el valor de los ecosistemas marinos vulnerables y la necesidad de protegerlos; las Partes de la Asamblea General (AG) de Naciones Unidas y del Convenio de Naciones Unidas sobre Diversidad Biológica (CDB), donde también figuran los Estados miembros de la UE, se comprometieron a proteger los ecosistemas marinos vulnerables, incluyendo los montes marinos, de las prácticas pesqueras destructivas, reconociendo: “la inmensa importancia y valor de los ecosistemas de los fondos marinos y la biodiversidad que contienen”. La introducción de vedas en ecosistemas marinos vulnerables por parte de la UE constituye un importante paso adelante en el cumplimiento de estos compromisos de hace veinte años, pero es preciso contar con un seguimiento y una gestión más eficaces para conseguir, plenamente y de manera definitiva, la protección de todos los montes marinos frente a las prácticas destructivas.
La coalición DSCC insta a la UE a continuar avanzando en la aplicación del Reglamento de acceso a las aguas profundas incluyendo, como prioridad para 2025, la adopción de nuevas vedas que permitan la protección de todos los montes marinos y demás ecosistemas marinos vulnerables en aguas de la Unión.